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viernes, 19 de marzo de 2010

Viaje a Grecia-6º día

Día 6: 7:30 nuevo madrugón y preparación de la maleta. Sí, casi nos habíamos olvidado de que hoy no había "clase", pero eso no es nada. De hecho estamos pensando en tomarnos el día libre el lunes. Ja. Ja. Ja.

Yendo al grano, tras el desayuno nos dirigimos a las ruinas de Delfos y realizamos una visita exhaustiva de las mismas. La guía, nuevamente, nos informó de forma muy precisa (casi parecía que estaba en 1º de carrera...) y pudimos visitar todo lo visitable en Delfos menos el stadion, cerrado por desprendimientos. Por supuesto, consultamos al oráculo en el templo de Apolo para saber cómo iba a ser el examen de Lengua. La pitonisa dijo: «Si atraviesan el libro del conocimiento, conquistarán una gran nota». Ahí queda eso...

Después, tras un delicioso y refrescante frappé métrio, iniciamos la visita al museo arqueológico en el que pudimos ver la esfinge, los frontones del tesoro de Sifnos, los kouroi Cleobis y Bitón y, la pieza estrella: el auriga de Delfos.

Concluida la visita, almorzamos en el pueblo serrano de Aráhova, en las faldas del monte Parnaso, ya en la región de Beocia (Viotía). Pudimos degustar un plato de metzedes consistente en hojaldre de queso (tyrópita), dolmádes (hoja de parra rellena de carne y arroz) y otros. Además, la mayoría optamos por comer biftékia rellenos de queso y, como colofón, pasteles (glykó) griegos y un ellinikó (café al estilo griego).

Desde allí nos dirigimos a Atenas, adonde llegamos hacia las 17:30 horas, con lo que tuvimos tiempo más que suficiente como para callejear por el barrio de Pláka y el Kendrikí Agorá (Mercado Central) antes de la cena en una taberna típica de tapas en la que pudimos convivir con algunos de los participantes en el circuito con los que había cierta camaradería.

Y eso es todo por hoy, amigos. Mañana pasaremos la mañana de compras o descansando antes de ir al aeropuerto que nos trasladará de nuevo a Madrid. Por ello, la crónica de mañana será escrita ya en domingo desde casa. Deberéis esperar ansiosamente por el fin de esta entrega que no por ser la última será menos interesante.

Foto 1. Gato callejero en Delfos. ¿Qué sería de un viaje a Grecia sin ellos?
Foto 2. Falda del monte Parnaso en Delfos.
Foto 3. Zona montañosa de Delfos.
Foto 4. Tesoro de los atenienses.
Foto 5. Templo de Apolo, hexástilo, períptero y anfipróstilo.
Foto 6. Auriga de Delfos.
Foto 7. Tholos de Marmariá.

jueves, 18 de marzo de 2010

Viaje a Grecia-5º día

Día 5. Hora de levantarse: 7:30. Desayuno y salida a las 8:30. Nos dirigimos al recinto arqueológico de Olimpia (Olimbía), que está al lado, y, tras los trámites burocráticos necesarios, comenzamos la visita. La guía que llevamos comienza su explicación en el Gymnasion y después en la Palestra. Parece que le hayan puesto pilas «Duracell» porque, entre tanto, llegan las hordas de turistas ávidos de visitar rápidamente el yacimiento y volver a su barco (eran turistas de cruceros) con lo cual la visita llegó, por momentos, a ser agobiante. Entre el dolor de cabeza levantado por la clase magistral de 1º de carrera de Historia y la marabunta de gente, en fin, para qué decir más...

Por fin, tras una visita básica, pudimos descansar media hora, que aprovechamos para tumbarnos al sol en el Stadion donde se celebraban los Juegos Olímpicos antes de comenzar la visita del Museo Arqueológico. La pesadilla continuó, solo que en vez de ser en Elm Street era en Olimpia. Imaginaos lo que es aguantar a una persona que habla y habla y habla y habla desde las 8:30 hasta las 13:15 horas casi sin parar. No me extraña que algunos se fugaran..., incluyendo gente que no era parte de nuestros alumnos. Sin embargo, las obras vistas eran preciosas, ya que daban una panorámica de la escultura desde la época geométrica hasta la época romana, con especial énfasis en la época arcaica y clásica. La obra cumbre es un original encontrado allí. ¿Sabéis cuál es? ¡Adivinad!

El almuerzo se hizo en un restaurante "recomendado" aunque, visto lo visto, parece que la calidad se degrada por momentos. Satisfechas esas necesidades perentorias de llenar el estómago, nos dirigimos hacia Pátra, capital del nómos de Acaya (Ahaía), donde podemos contemplar la basílica neobizantina de Ayías Andreas. Desde allí seguimos ruta hacia Delfos (Delfí) atravesando el puente de Río/Andirrío, que conecta la región del Peloponeso con la Grecia Central, concretamente con el nómos de Etolia-Acarnania (Etolía-Akarnanía) y que constituye el punto más estrecho en el inicio del profundo golfo de Corinto, en el mar Jónico. Obviamente, vimos el lugar donde se desarrolló la batalla de Lepanto de 1571 en la que la flota turca fue diezmada por la Liga Santa y Cervantes quedó manco. Hoy, tal localidad, de nombre Náfpaktos, no deja de ser una apacible y tranquila villa a orillas del mar.

Tras dejar atrás Náfpaktos, bordeamos la costa pasando por pueblecitos pintorescos al tiempo que veíamos las cercanas montañas nevadas del Peloponeso, del otro lado del golfo de Corinto. Llegando a Itea (antiguo puerto de Delfos), atravesamos el «mar de olivos», un valle cubierto exclusivamente por unos cuatro millones de olivos sin solución de continuidad. Llegados a Delfos, somos alojados en el hotel, de alta categoría, como corresponde a gente con clase y podemos disfrutar de una deliciosa cena griega al son del piano tocado por un músico al efecto que nos amenizaba el ágape.

Ahora nos surgen dudas existenciales: ¿Volveremos a pasar la pesadilla de tener que soportar a la guía de nuevo de la misma manera que hoy? Ese misterio será desvelado mañana.

Foto 1. Foto de grupo en el stadion.
Foto 2. Vista general del stadion.
Foto 3. Lugar donde se enciende la llama olímpica en la actualidad.
Foto 4. Vista general de un tholos que recibe el nombre de Philippeion.
Foto 5. Obra cumbre del Museo Arqueológico. ¿Sabéis cuál es?
Foto 6. Pobrecitas..., se quedaron «roque».
Foto 7. Pátra. Catedral neobizantina de Ayíos Andreas.
Foto 8. Interior de la catedral, con una enorme lámpara de madera.
Foto 9. Puente Río-Andirrío.
Foto 10. Vista del pequeño puerto de Náfpaktos (Lepanto).