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lunes, 15 de marzo de 2010

Viaje a Grecia-2º día

Día 2. Siete de la mañana: hora de levantarse. Nos espera un día duro. Desayunamos en el hotel (nada del otro mundo) y nos disponemos a visitar la Atenas clásica. Llegamos a la zona de Thysío, en las cercanías del Ágora y subimos por la calle (ódos) Apostolou Pavlou y llegamos hasta la de Dionisiou Areopagitou donde se encuentra la entrada para la Acrópolis. Llegamos temprano. Queremos evitar una marabunta de gente llegadas en autocar y grupos numerosos. Entramos y comenzamos a ver lo más significativo: la colina de Filopappou enfrente (donde nació la democracia ateniense), el Odíon Herodes Attikou, una antigua academia de medicina del s. II a.C. y el cercano teatro de Dionisiou, del siglo III a.C. Vemos los Propileos, notablemente restaurados y limpios respecto a visitas anteriores y podemos al lado ver por fin, aunque con andamios, el templo de Atenea Niké. Pero, sin duda, la joya de la corona es el Partenón, en cuya visita no faltó la foto de rigor del grupo. Después el Erecteion, ya restaurado y con las Cariátides "descontaminadas". Finalmente, el Belvedere, desde el cual vemos parte de la ciudad, especialmente el barrio de Pláka.

Salimos y nos dirigimos al Areópago, donde se reunía el Tribunal ateniense y dónde en el libro de los Hechos de los Apóstoles se habla de la llegada del cristianismo a Atenas con el apóstol Pablo, cuando predicó en esta montaña. De ahí bajamos hacia el Ágora viendo, entre otras cosas, la Stoá de Atalo II de Pérgamo, en la que hay un museo en el que podemos ver la evolución de la cerámica griega desde la Edad del Bronce hasta la época medieval, con especial atención a la cerámica de la etapa geométrica, la época arcaica, clásica y helenística, y el Thysíon o Hefestíon, un templo dedicado a Hefestos, dios de los herreros (el Vulcano romano). Y como ya se hacía necesaria una parada, salimos del recinto y nos fuimos a tomar algo y comer un tentempié en una típica taberna griega en la que fuimos amenizados con música repetidas veces (¡Y fuimos aligerados de monedas!).

El barrio antiguo de Monastiráki y Pláka nos aguardaba, por lo que dedicamos un tiempo a las compras de recuerdos, camisetas, etc., además de satisfacer otros deseos no menos importantes como el de restaurar nuestro cuerpo a través de sugerentes y deliciosos alimentos en los que no pudo faltar el gyros con pan de pyta de carne de ternera o pollo. ¡Imprescindible en cualquier viaje a Grecia que se precie! Pudimos ver también varias iglesias bizantinas como la Mikrí Metropóli y la Torre de los Vientos, del siglo II a.C. al fin de la calle... Eolou, particularmente interesante por ser uno de los escasísimos ejemplos de uso de una cúpula en el arte griego. Después nos dirigimos a la plaza más importante de Atenas: la Sýndagma Platees, donde está situado el Parlamento y los evzoni, soldados vestidos con traje griego tradicional, realizan el cambio de guardia que, por supuesto, seguimos, en sus graciosos movimientos.

De ahí, ya con menos fuerzas, decidimos acabar el capítulo de visitas con una subida al monte Lykabittós a través del elegante barrio de Kolonáki, desde el cual se ven las mejores vistas de Atenas. Tras una subida bastante empinada, cogimos funicular para llegar allí y aprovechamos también para bebernos unos deliciosos cafés como el frappé y helados en la cafetería del lugar con vistas al resto de la ciudad y sentados en unos comodísimos sofás que hacían la velada muy agradable. Finalmente volvimos en metro hasta el hotel en el que paramos para asearnos un poco y cenar. Esta vez cenamos a base de metzedes (tapas griegas) variados y algunos pudimos saborear un delicioso y cremoso yogur griego con miel y nueces. ¡Una experiencia digna de los dioses del Olimpo!

Y nada. Esto es lo que ha dado de sí el día de hoy, amén de múltiples experiencias que dejamos para la vuelta y algunos secretos inconfesables...

Foto 1. El grupo en el Partenón.
Foto 2. Areópago (primer plano) y parte del Ágora (segundo plano).
Foto 3. Stoá de Atalo II de Pérgamo en el Ágora.
Foto 4. En una taberna griega con orquestas ambulantes.
Foto 5. Atenas popular: Plaza de Monastiráki.
Foto 6. Plaza Sýndagma.
Foto 7. Cambio de guardia de los evzoni.
Foto 8. Vista de Atenas desde el Lykabittós. Se ve El Pireo y la isla de Salamina al fondo.
Foto 9. Tomando un delicioso café frappe. Glykó (dulce), por supuesto.
Foto 10. La Acrópolis con la iluminación nocturna vista desde el Lykabittós.

P.D. Las respuestas a los comentarios del día 1 están en el mensaje de ese día.

domingo, 14 de marzo de 2010

Viaje a Grecia-Bachillerato Nocturno 2010-1º día.

Pues sí. Es cierto. Por primera vez en la historia del Nocturno del IES Vegas Bajas se realiza un viaje de estudios y en este caso el destino elegido es Grecia. Dada la significación de este hecho pretendemos (siempre que la conexión Wi-Fi nos deje) actualizar contenidos día a día, ofreciendo a los lectores información actualizada y fotografías ilustrativas de los lugares recorridos.

El viaje comienza en Montijo a las 3 horas de la madrugada del domingo 14 de marzo justo en el aparcamiento existente enfrente del IES Vegas Bajas. Desde ahí, nos desplazamos a Madrid hasta el aeropuerto, no sin antes tomar un desayuno castizo incluyendo los tradicionales churros a primera hora de la mañana antes de proceder al embarque en la T-4 en un vuelo de Iberia con destino a Atenas.

Había bastante gente en el aeropuerto y, tras pasar el control pertinente (casi nos desnudan), cogimos un monorraíl magnético que nos llevó hasta la puerta de embarque, desde donde pudimos acceder al avión. Durante un almuerzo mediocre ofrecido por la compañía, pudimos disfrutar de vistas sobre las islas de Mallorca, Menorca, Cerdeña, el volcán de la isla de Stromboli, que estaba en eruupción, y la región italiana de Calabria así como divisar el golfo de Tarento antes de llegar a una Grecia cubierta con un manto de nubes tras el cual, una vez atravesado, aparece ante nuestros ojos el aeropuerto Eleftherios Venizelos de Atenas.

Después del traslado y acomodación en el hotel, desde la terraza del mismo, con vistas a la Acrópolis, decidimos ir a cenar a una típica taberna griega en el barrio de Psirí, donde todos pudieron, con mayor o menor acierto, practicar en griego y en inglés. El menú fue típicamente griego: una ensalada griega (joriatikí saláta, con pimiento, tomate, alcaparras, aceitunas moradas, cebolla y queso féta griego, aliñado con aceite de oliva), tsatsiki (una salsa griega hecha con yogur, pepino, ajo y especias), acompañado con pan tostado en aceite de oliva y especias, biftéki (una especie de hamburguesa de vacuno muy especiada, al estilo oriental) o pastitsio (una especie de lasaña hecha a base de unos macarrones pequeños). Y para rematar, cómo no, un chupito de ouzo, que viene a ser como un orujo anisado.

Y como la fiesta no podía dejar de continuar, nos dirigimos a un café cercano en el que las chicas pudieron disfrutar de su copa gratis y pudimos bailar al son de música griega y española (¡sí, tenían este tipo de música también!) antes de irnos, ya muy cansados, a la cama.

¡Mañana más, comenzando con un desayuno en terraza con vistas a la Acrópolis al amanecer!


Foto 1. Grupo de viajeros antes de iniciar ruta frente al IES Vegas Bajas.
Foto 2. En Madrid poco antes de tomar chocolate con churros.
Foto 3. Haciendo el ganso... algunos.
Foto 4. Frente a la Puerta del Sol.
Foto 5. Embarcando en la T-4.
Foto 6. Esperando por el equipaje en el aeropuerto de Atenas del vuelo procedente de "Madriti".
Foto 7. Vista de la Acrópolis desde la terraza del hotel.
Foto 8. Plato de joriatikí saláta.
Foto 9. Foto de tsatsiki. Mmmm...
Foto 10. Comiendo una rebanada de pan con tsatsiki.
Foto 11. Plato de bifteki y pastítsio.
Foto 12. Tomando unas copas.

Y nada más por hoy. Kaliníjta! (Buenas noches, en griego).