Pues sí. Es cierto. Por primera vez en la historia del Nocturno del IES Vegas Bajas se realiza un viaje de estudios y en este caso el destino elegido es Grecia. Dada la significación de este hecho pretendemos (siempre que la conexión Wi-Fi nos deje) actualizar contenidos día a día, ofreciendo a los lectores información actualizada y fotografías ilustrativas de los lugares recorridos.
El viaje comienza en Montijo a las 3 horas de la madrugada del domingo 14 de marzo justo en el aparcamiento existente enfrente del IES Vegas Bajas. Desde ahí, nos desplazamos a Madrid hasta el aeropuerto, no sin antes tomar un desayuno castizo incluyendo los tradicionales churros a primera hora de la mañana antes de proceder al embarque en la T-4 en un vuelo de Iberia con destino a Atenas.
Había bastante gente en el aeropuerto y, tras pasar el control pertinente (casi nos desnudan), cogimos un monorraíl magnético que nos llevó hasta la puerta de embarque, desde donde pudimos acceder al avión. Durante un almuerzo mediocre ofrecido por la compañía, pudimos disfrutar de vistas sobre las islas de Mallorca, Menorca, Cerdeña, el volcán de la isla de Stromboli, que estaba en eruupción, y la región italiana de Calabria así como divisar el golfo de Tarento antes de llegar a una Grecia cubierta con un manto de nubes tras el cual, una vez atravesado, aparece ante nuestros ojos el aeropuerto Eleftherios Venizelos de Atenas.
El viaje comienza en Montijo a las 3 horas de la madrugada del domingo 14 de marzo justo en el aparcamiento existente enfrente del IES Vegas Bajas. Desde ahí, nos desplazamos a Madrid hasta el aeropuerto, no sin antes tomar un desayuno castizo incluyendo los tradicionales churros a primera hora de la mañana antes de proceder al embarque en la T-4 en un vuelo de Iberia con destino a Atenas.
Había bastante gente en el aeropuerto y, tras pasar el control pertinente (casi nos desnudan), cogimos un monorraíl magnético que nos llevó hasta la puerta de embarque, desde donde pudimos acceder al avión. Durante un almuerzo mediocre ofrecido por la compañía, pudimos disfrutar de vistas sobre las islas de Mallorca, Menorca, Cerdeña, el volcán de la isla de Stromboli, que estaba en eruupción, y la región italiana de Calabria así como divisar el golfo de Tarento antes de llegar a una Grecia cubierta con un manto de nubes tras el cual, una vez atravesado, aparece ante nuestros ojos el aeropuerto Eleftherios Venizelos de Atenas.
Después del traslado y acomodación en el hotel, desde la terraza del mismo, con vistas a la Acrópolis, decidimos ir a cenar a una típica taberna griega en el barrio de Psirí, donde todos pudieron, con mayor o menor acierto, practicar en griego y en inglés. El menú fue típicamente griego: una ensalada griega (joriatikí saláta, con pimiento, tomate, alcaparras, aceitunas moradas, cebolla y queso féta griego, aliñado con aceite de oliva), tsatsiki (una salsa griega hecha con yogur, pepino, ajo y especias), acompañado con pan tostado en aceite de oliva y especias, biftéki (una especie de hamburguesa de vacuno muy especiada, al estilo oriental) o pastitsio (una especie de lasaña hecha a base de unos macarrones pequeños). Y para rematar, cómo no, un chupito de ouzo, que viene a ser como un orujo anisado.
Y como la fiesta no podía dejar de continuar, nos dirigimos a un café cercano en el que las chicas pudieron disfrutar de su copa gratis y pudimos bailar al son de música griega y española (¡sí, tenían este tipo de música también!) antes de irnos, ya muy cansados, a la cama.
¡Mañana más, comenzando con un desayuno en terraza con vistas a la Acrópolis al amanecer!
¡Mañana más, comenzando con un desayuno en terraza con vistas a la Acrópolis al amanecer!
Y nada más por hoy. Kaliníjta! (Buenas noches, en griego).