miércoles, 17 de marzo de 2010

Viaje a Grecia-4º día

Bueno chicos/as. Como habréis notado, aquello de la «envidia cochina» iba totalmente en broma. En realidad sabemos que os gustaría estar con nosotros ahí, pero que por motivos diversos no ha sido posible. De ahí que queramos compartir nuestras experiencias con vosotros.

Día 4. 6:45 de la mañana. Suena el despertador. Hoy tenemos por delante un duro día de circuito. Desayunamos y nos dirigimos al autocar que nos llevará a recorrer el Peloponeso. Tenemos una guía griega que habla español, lo cual facilita mucho las cosas puesto que da información esencial en los lugares visitados, además de numerosos apuntes culturales de la Grecia clásica y la actual.

Salimos de Atenas en dirección a Corinto y pasamos por lugares tan evocadores para los especialistas en Historia Antigua de Grecia y expertos en Filología Clásica como Eleusis (hoy Elefsína) y Mégara. Además, podemos disfrutar de bellas vistas sobre la isla de Salamina. En Corinto nos detenemos a ver el canal del mismo nombre, que sobrecoge por su espectacularidad. Aprovechamos para tomar un café, aunque aquello parecía un gran centro comercial lleno de cafés y quioscos y con mucha gente (¡Cómo será en agosto!).

Una vez satisfechas nuestras necesidades, emprendemos ruta hacia Epidauro (hoy Arhéa Epídavros) atravesando pintorescos lugares de la costa de la Argólida (Argolída) antes de llegar al lugar. El teatro sobrecoge por su magnificencia y su acústica, aunque tenemos la mala suerte de estar "arropados" por sucesivas hordas de grupos de estudiantes con sus profesores de todas las edades y en número que tendía casi al infinito.

De ahí nos dirigimos a Nauplia (Náfplio) ciudad antigua que fue la primera capital griega tras la declaración de la independencia contra el imperio turco otomano hasta su traslado definitivo a Atenas en 1834. De camino a Micenas pudimos contemplar las murallas ciclópeas de Tirinto hasta que llegamos a este lugar que destaca por su belleza entre las montañas y las llanuras sobre las que se asientan Nauplia y la vecina ciudad de Argos. Si Epidauro ya había sido malo por la afluencia, Micenas será aún peor. La visita a la Tumba (táfos) de Agamenón va a implicar amplias dosis de paciencia. Afortunadamente, como estábamos cerca del cierre (cierre de invierno a las 15 horas), aprovechamos para disfrutar los últimos momentos en paz y silencio y poder ver la Puerta de los Leones en condiciones, así como el palacio real, el mégaro y más tumbas, todas ellas entre el siglo XVII y el siglo XIII a.C.

Por fin pudimos almorzar después de este intenso programa de visitas. Como nos temíamos, nos llevaron a un restaurante ya acordado por la organización, aunque no comimos del todo mal, si bien a algunos las raciones se nos antojaron un tanto escasas. Satisfechas nuestras necesidades alimenticias, nos dirigimos hacia Olimpia atravesando la región de Arcadia, donde muchos de nuestros alumnos entraron en una especie de Arcadia Feliz al dejarse llevar en los brazos de Morfeo. Tras pasar Trípoli, llegamos a Megalópoli donde realizamos una parada técnica en un bar de mala muerte también "recomendado" por la agencia organizadora. De allí nos dirigimos a Mesenia, alcanzando ya la costa jónica que bordeamos hasta llegar a Olimpia.

Una sorpresa nos aguardaba: nuestro hotel iba a ser el mejor de la zona: 4 estrellas, habitación con todo lujo de detalles, incluyendo sofá y terraza, además de piscina exterior. La cena, que ya venía incluida en nuestro viaje fue rica y variada y en un entorno muy agradable.

En fin, mañana seguiremos comentando cosas imbuidos ya de un espíritu "olímpico".


Foto 1. Isla de Salamina vista desde el continente.
Foto 2. En el autocar.
Foto 3. Canal de Corinto.
Foto 4. Teatro de Epidauro.
Foto 5. Foto de grupo en el teatro de Epidauro.
Foto 6. Vista general de Nauplia.
Foto 7. Acrópolis de Micenas.
Foto 8. En la Puerta de los Leones de Micenas.
Foto 9. Almorzando.
Foto 10. Habitaciones del Hotel Europa en Olimpia.

martes, 16 de marzo de 2010

Viaje a Grecia-3º día

Día 3. 7:30 horas. Toca levantarse de la cama. Desayuno en el hotel como de costumbre y salida con retraso como de costumbre también. Nos dirigimos a la plaza de Omonia, la segunda más importante de Atenas a través del barrio de Monastiráki, pasando por su Kendrikí Agorá, es decir, el Mercado Central, que tiene muchas reminiscencias de los bazares orientales. Vemos una ciudad viva, en plena ebullición, con una multitud de puestos callejeros en los que se vende de todo y para todos: monturas de gafas del año de Maricastaña, radios antiguas y toda suerte de cosas (Si. Dan ganas de coger esos objetos que estorban en casa y sacarse unos cuartos con ellos). Y como no podía ser de otra manera los períptera (quioscos) de la Plaza Omonia llenos de revistas y películas "porno" para todos los gustos y a la vista de todos.

Seguimos en frente y llegamos al Museo Arqueológico Nacional que nos permite ver la evolución principalmente de la escultura griega desde el Neolítico pasando por la cultura cicládica (de este archipiélago del mar Egeo) y la cultura micénica para luego adentrarse en la época oscura con la famosa etapa geométrica (enorme uno de los vasos del Dypilón) y de ahí la evolución de la etapa arcaica, clásica y helenística hasta llegar a la época romana, finalizando en el Alto Imperio. Además, pudimos ver unas secciones más cortas dedicadas a los objetos de bronce a lo largo de toda Grecia y una colección privada, cedida al museo, de arte egipcio, siguiendo su evolución desde el Imperio Antiguo hasta la época romana.

Cuando salimos, la necesidad apremiaba y decidimos tomarnos un respiro yéndonos de nuevo a la Plaza Omonia. En eso entramos en una manifestación en la que por altavoces los dirigentes sindicales arengaban a los participantes, que portaban pancartas para protestar por la situación económica, sobre todo en vista de que mañana hay huelga general. Paralelamente fuimos obsequiados con una muestra de champú anunciado por un conocido futbolista muy bien pagado de cierto equipo de Madrid que una chica iba dando al lado de un períptero. En fin, reivindicación proletaria y economía de mercado en un mismo espacio... las contradicciones del sistema capitalista, oigan.

Mientras tanto, algunos de nuestros alumnos, a pesar de los repetidos (y fallidos) intentos de controlarles, no dejaban de hacer el ganso por la calle canturreando o echando piropos a las chicas... Se ve que las hormonas todavía bullen con cierta fuerza. El clímax fue cuando encontramos un grupo de amerindios cantando en la calle en plena Plaza Omonia y les preguntamos si eran del Perú, lo que llevó a una bonita conversación y algo más. Amenizando la velada una muestra representativa de nuestros alumnos se dedicó a cantar, para hacer las delicias del público presente, la famosa canción de la "Macarena" con baile incluido y todo haciendo uso del equipo de sonido de los peruanos.

Y como eso da hambre, fuimos al Hondos Center ("El Corte Inglés" pero a la griega), en el que pudimos saborear deliciosos tentempies dulces y salados, amén de los proverbiales cafés al estilo griego. Y de ahí hacia la costa. Metro hasta la Plaza Sýndagma y tranvía en dirección Voula desde donde alcanzamos la localidad de Glyfáda, a orillas del Egeo y con vistas a las islas de Egina y Salamina, la región de la Argólida al fondo (ya en el Peloponeso) y, en general, todo el Golfo Sarónico. Ello nos permitió comer tranquilamente y dar paseos al lado del mar en medio de una temperatura que, ora estaba fresco, ora hacía calor, propio de un mes traicionero que anuncia la primavera, pero con temperaturas de 17ºC.

A la vuelta, nos dirigimos a El Pireo en tranvía en otra línea con la intención de conectar con la línea de metro en Nea Falíro. La mala suerte quiso que llegásemos y nos encontrásemos con un tramo en obras lo cual, al no estar señalizado, nos desconcertó. Para más inri, el que suscribe, decide que nos subamos en el metro que estaba en el andén hasta la estación terminal de El Pireo por si allí hay algún tipo de cambio o el metro sigue sin parar en la estación en la que estábamos pero en dirección a nuestro destino. Cuando ya había entrado, los chavales, que estaban algo retrasados, algunos cansados, otros absortos en sus conversaciones, las puertas se cierran, llevando al profesor solo hasta la estación terminal, de la que tuvo que volver y, ya sí, con información en mano, llevar a los alumnos a la parada cercana de autobuses que hacían el transbordo de forma gratuita hasta la siguiente estación. Desde allí, cual sardinas en lata por razones obvias, conseguimos sobrevivir y llegar a la estación a la que nos proponíamos de Neratziotissa, al norte de la ciudad de Atenas con la intención de enseñarles el centro comercial «The Mall» para ver y realizar algunas compras.

Finalmente, todos cansados, regresamos otra vez en metro y cenamos un tentempié ligero cerca del hotel. El cansancio de ellos pudo más que los deseos de comer. Es por lo que no se encontrarán aquí comentarios de los alumnos en el día de hoy. El profesor consiguió reventar a los alumnos. Je. Je. Je.

Así que nada, ahora descansamos plácidamente ya que mañana nos espera una dura travesía de 300 km. por el Peloponeso. Seguimos agradeciendo a nuestros fans las muestras de apoyo, pero sobre todo las de su envidia cochina. Ja. Ja. Ja.


Foto 1. Frente al Museo Arqueológico Nacional.
Foto 2. Cantando la "Macarena" en la Plaza Omonia.
Foto 3. Puerto pesquero y marina de Glyfada con la isla de Egina al fondo.
Foto 4. Tranvía a Voula.
Foto 5. En el tranvía.
Foto 6. Puesta de sol sobre el Egeo.
Foto 7. Autopista hacia Atenas vista desde la estación de Neo Falíro (en El Pireo).

lunes, 15 de marzo de 2010

Viaje a Grecia-2º día

Día 2. Siete de la mañana: hora de levantarse. Nos espera un día duro. Desayunamos en el hotel (nada del otro mundo) y nos disponemos a visitar la Atenas clásica. Llegamos a la zona de Thysío, en las cercanías del Ágora y subimos por la calle (ódos) Apostolou Pavlou y llegamos hasta la de Dionisiou Areopagitou donde se encuentra la entrada para la Acrópolis. Llegamos temprano. Queremos evitar una marabunta de gente llegadas en autocar y grupos numerosos. Entramos y comenzamos a ver lo más significativo: la colina de Filopappou enfrente (donde nació la democracia ateniense), el Odíon Herodes Attikou, una antigua academia de medicina del s. II a.C. y el cercano teatro de Dionisiou, del siglo III a.C. Vemos los Propileos, notablemente restaurados y limpios respecto a visitas anteriores y podemos al lado ver por fin, aunque con andamios, el templo de Atenea Niké. Pero, sin duda, la joya de la corona es el Partenón, en cuya visita no faltó la foto de rigor del grupo. Después el Erecteion, ya restaurado y con las Cariátides "descontaminadas". Finalmente, el Belvedere, desde el cual vemos parte de la ciudad, especialmente el barrio de Pláka.

Salimos y nos dirigimos al Areópago, donde se reunía el Tribunal ateniense y dónde en el libro de los Hechos de los Apóstoles se habla de la llegada del cristianismo a Atenas con el apóstol Pablo, cuando predicó en esta montaña. De ahí bajamos hacia el Ágora viendo, entre otras cosas, la Stoá de Atalo II de Pérgamo, en la que hay un museo en el que podemos ver la evolución de la cerámica griega desde la Edad del Bronce hasta la época medieval, con especial atención a la cerámica de la etapa geométrica, la época arcaica, clásica y helenística, y el Thysíon o Hefestíon, un templo dedicado a Hefestos, dios de los herreros (el Vulcano romano). Y como ya se hacía necesaria una parada, salimos del recinto y nos fuimos a tomar algo y comer un tentempié en una típica taberna griega en la que fuimos amenizados con música repetidas veces (¡Y fuimos aligerados de monedas!).

El barrio antiguo de Monastiráki y Pláka nos aguardaba, por lo que dedicamos un tiempo a las compras de recuerdos, camisetas, etc., además de satisfacer otros deseos no menos importantes como el de restaurar nuestro cuerpo a través de sugerentes y deliciosos alimentos en los que no pudo faltar el gyros con pan de pyta de carne de ternera o pollo. ¡Imprescindible en cualquier viaje a Grecia que se precie! Pudimos ver también varias iglesias bizantinas como la Mikrí Metropóli y la Torre de los Vientos, del siglo II a.C. al fin de la calle... Eolou, particularmente interesante por ser uno de los escasísimos ejemplos de uso de una cúpula en el arte griego. Después nos dirigimos a la plaza más importante de Atenas: la Sýndagma Platees, donde está situado el Parlamento y los evzoni, soldados vestidos con traje griego tradicional, realizan el cambio de guardia que, por supuesto, seguimos, en sus graciosos movimientos.

De ahí, ya con menos fuerzas, decidimos acabar el capítulo de visitas con una subida al monte Lykabittós a través del elegante barrio de Kolonáki, desde el cual se ven las mejores vistas de Atenas. Tras una subida bastante empinada, cogimos funicular para llegar allí y aprovechamos también para bebernos unos deliciosos cafés como el frappé y helados en la cafetería del lugar con vistas al resto de la ciudad y sentados en unos comodísimos sofás que hacían la velada muy agradable. Finalmente volvimos en metro hasta el hotel en el que paramos para asearnos un poco y cenar. Esta vez cenamos a base de metzedes (tapas griegas) variados y algunos pudimos saborear un delicioso y cremoso yogur griego con miel y nueces. ¡Una experiencia digna de los dioses del Olimpo!

Y nada. Esto es lo que ha dado de sí el día de hoy, amén de múltiples experiencias que dejamos para la vuelta y algunos secretos inconfesables...

Foto 1. El grupo en el Partenón.
Foto 2. Areópago (primer plano) y parte del Ágora (segundo plano).
Foto 3. Stoá de Atalo II de Pérgamo en el Ágora.
Foto 4. En una taberna griega con orquestas ambulantes.
Foto 5. Atenas popular: Plaza de Monastiráki.
Foto 6. Plaza Sýndagma.
Foto 7. Cambio de guardia de los evzoni.
Foto 8. Vista de Atenas desde el Lykabittós. Se ve El Pireo y la isla de Salamina al fondo.
Foto 9. Tomando un delicioso café frappe. Glykó (dulce), por supuesto.
Foto 10. La Acrópolis con la iluminación nocturna vista desde el Lykabittós.

P.D. Las respuestas a los comentarios del día 1 están en el mensaje de ese día.

domingo, 14 de marzo de 2010

Viaje a Grecia-Bachillerato Nocturno 2010-1º día.

Pues sí. Es cierto. Por primera vez en la historia del Nocturno del IES Vegas Bajas se realiza un viaje de estudios y en este caso el destino elegido es Grecia. Dada la significación de este hecho pretendemos (siempre que la conexión Wi-Fi nos deje) actualizar contenidos día a día, ofreciendo a los lectores información actualizada y fotografías ilustrativas de los lugares recorridos.

El viaje comienza en Montijo a las 3 horas de la madrugada del domingo 14 de marzo justo en el aparcamiento existente enfrente del IES Vegas Bajas. Desde ahí, nos desplazamos a Madrid hasta el aeropuerto, no sin antes tomar un desayuno castizo incluyendo los tradicionales churros a primera hora de la mañana antes de proceder al embarque en la T-4 en un vuelo de Iberia con destino a Atenas.

Había bastante gente en el aeropuerto y, tras pasar el control pertinente (casi nos desnudan), cogimos un monorraíl magnético que nos llevó hasta la puerta de embarque, desde donde pudimos acceder al avión. Durante un almuerzo mediocre ofrecido por la compañía, pudimos disfrutar de vistas sobre las islas de Mallorca, Menorca, Cerdeña, el volcán de la isla de Stromboli, que estaba en eruupción, y la región italiana de Calabria así como divisar el golfo de Tarento antes de llegar a una Grecia cubierta con un manto de nubes tras el cual, una vez atravesado, aparece ante nuestros ojos el aeropuerto Eleftherios Venizelos de Atenas.

Después del traslado y acomodación en el hotel, desde la terraza del mismo, con vistas a la Acrópolis, decidimos ir a cenar a una típica taberna griega en el barrio de Psirí, donde todos pudieron, con mayor o menor acierto, practicar en griego y en inglés. El menú fue típicamente griego: una ensalada griega (joriatikí saláta, con pimiento, tomate, alcaparras, aceitunas moradas, cebolla y queso féta griego, aliñado con aceite de oliva), tsatsiki (una salsa griega hecha con yogur, pepino, ajo y especias), acompañado con pan tostado en aceite de oliva y especias, biftéki (una especie de hamburguesa de vacuno muy especiada, al estilo oriental) o pastitsio (una especie de lasaña hecha a base de unos macarrones pequeños). Y para rematar, cómo no, un chupito de ouzo, que viene a ser como un orujo anisado.

Y como la fiesta no podía dejar de continuar, nos dirigimos a un café cercano en el que las chicas pudieron disfrutar de su copa gratis y pudimos bailar al son de música griega y española (¡sí, tenían este tipo de música también!) antes de irnos, ya muy cansados, a la cama.

¡Mañana más, comenzando con un desayuno en terraza con vistas a la Acrópolis al amanecer!


Foto 1. Grupo de viajeros antes de iniciar ruta frente al IES Vegas Bajas.
Foto 2. En Madrid poco antes de tomar chocolate con churros.
Foto 3. Haciendo el ganso... algunos.
Foto 4. Frente a la Puerta del Sol.
Foto 5. Embarcando en la T-4.
Foto 6. Esperando por el equipaje en el aeropuerto de Atenas del vuelo procedente de "Madriti".
Foto 7. Vista de la Acrópolis desde la terraza del hotel.
Foto 8. Plato de joriatikí saláta.
Foto 9. Foto de tsatsiki. Mmmm...
Foto 10. Comiendo una rebanada de pan con tsatsiki.
Foto 11. Plato de bifteki y pastítsio.
Foto 12. Tomando unas copas.

Y nada más por hoy. Kaliníjta! (Buenas noches, en griego).

jueves, 12 de noviembre de 2009

Chuletario cibernético

Hola a todos. Desde el mas allá (o sea, desde el IESO Dulce Chacón, de la Garrovilla) estoy metido en un grupo de trabajo que... bueno, da igual: el caso es que estoy creando lo que podríamos llamar un chuletario cibernético o, mas finamente, una colección de "how to" básicos. Os los paso por si os resultan útiles. Aviso para torpes: para ver las presentaciones "a lo grande" solo hace falta hacer click en el botón "full" (el cuarto botón de la barra central del widget).



sábado, 7 de noviembre de 2009

CINE FÓRUM

LA BUTACA DEL MURCIÉLAGO

PULP FICTION

05/11/2009

LA PELÍCULA

Humor sobre violencia y crimen. En la sala se oían las risas por encima de los aspavientos de horror. ¿Podemos reírnos cuando un disparo levanta la tapa de los sesos a un muchacho? Sí, podemos. ¿Debemos reírnos cuando dos sicarios cosen a balazos a un muchacho? Sí, debemos. Porque lo hacemos en el contexto idóneo para ello: la ficción. Pulp Fiction es una historia plagada de bárbaras hipérboles, de enormes distorsiones, como los chistes, como gran parte de los cómics. Pero es, antes que nada, ficción. La comicidad resulta generalmente de lo inesperado y lo chocante. Sin ir más lejos: dos asesinos a sueldo que filosofan resultan de lo más gracioso. Porque el asesinato a sangre fría parece lo más alejado de la reflexión y la moral.

Se cruzan tres historias en Pulp Fiction. La de Jules, con la que se inicia y termina la película, la de Vincent y la de Butch. Todas tienen en común elementos de contenido y forma. Las tres transcurren en un mismo marco temporal (desde la mañana del primer día a la mañana del tercero). En las tres, los protagonistas pertenecen al mundo del crimen “organizado”. Y Marsellus Wallace, el gran capo, como un dios protector del mal, sirve de nexo a las tres. En todas hay un pulso ciego con la casualidad y la fatalidad.

LIBERACIÓN

En la primera historia contemplamos la redención de Jules, el implacable asesino que ve la luz cuando de forma inexplicable queda a salvo de una muerte segura. Convencido de que ha salido ileso de una ráfaga de disparos gracias a la intervención divina, decide dar un giro a su vida y abandonar el mal camino. En adelante, dice, vagará por el mundo con lo puesto hasta encontrar el sitio que Dios disponga para él. El más crítico y reflexivo de los personajes ha dado con la clave de su libertad.

FIDELIDAD

En la segunda contemplamos el sentido de la fidelidad de Vincent. Fidelidad con fundamento en el miedo al gran jefe. Juega peligrosamente, cuando por mandato de Marsellus sale de noche con su esposa a fin de entretenerla. Vincent y Mia son los personajes más sumisos de la película. Jóvenes y atractivos, pero vendidos a la buena mala vida de que disfrutan bajo el cobijo del mafioso. Así pues, el solo indicio de una posible traición amorosa les costaría, creen, la vida. Obedecen a un mundo delictivamente confortable, pero la muerte en forma de padre protector los acecha. Por eso los narcóticos, una y otra vez. Para vivir una vida verdadera dentro de la falsa. Al final, el oficio y la fidelidad darán muerte a Vincent.

HONRA

En la tercera acompañamos a Butch, tierno y bruto, pieza de cambio del pugilato mercantil, en la venganza de su honor y dignidad. El títere que con arrojo mueve por una vez los hilos del amo. El ladrón que roba al ladrón. El hombre que muerde la rabia bajo el peso de los dólares para llegar a poseerlos. Le acompañamos en su delito contra el delincuente hasta la gran paradoja: al vengar el honor de aquel a quien habría querido matar, sella un pacto de paz.

EL COLOQUIO

Nuestro corresponsal, el murciélago, sobrevoló la sala de cine con inquietud. Quería orientación, pero chocaba una y otra vez con las paredes. Sólo a veces su vuelo fue fluido. El murciélago sabía que esa tarde noche había mucho que escuchar, porque había mucho que decir. Pero veía, con sus diminutos ojos, que en el tintero se iban quedando los análisis posibles, el deleitoso desgranar por descubrir, que es lo que el quiróptero entiende como aprendizaje de verdad. El murciélago tiene un oído tan fino que cualquier ruido desorienta su improvisado rumbo.

Los participantes en el coloquio acertamos a hablar, pero no a escuchar, y nos perdíamos saltando por las ramas, entrando en selvas que nos alejaban de la sustancia de las cosas. Nadie oía el ahogado quejido del murciélago.

Pero todos sabemos que es animal de escasa visión. Sus sentidos se orientan en lo oscuro, por eso es justo pensar que es pesimista.

Y que, en fin, el desconcierto en su caso es transitorio. Con sus alas seguirá aplaudiendo a los que ven, escuchan y descubren las verdades de los cuentos.

domingo, 14 de junio de 2009

ESPA y el Ámbito Social: El proyecto fin de curso. Un pequeño homenaje a nuestros alumnos

Cuando asumimos el reto, en el curso 2008/2009, de dar un nuevo giro a los contenidos de la Educación Secundaria de Personas Adultas (ESPA) al calor de la nueva ley de educación para adultos que la Junta de Extremadura había elaborado y, observando que el currículo no era el que habitualmente estábamos impartiendo, nos planteamos seriamente una renovación tanto en la estructura como en los contenidos, aprovechando esta oportunidad.

Para quien nos lea, es probable que no sepa qué es lo que tiene de especial impartir conocimientos y valores en un curso de estas características. En primer lugar, el alumnado. Tradicionalmente se trataba de alumnos con una cierta edad (se entendía que Adultos significaba precisamente eso), que por algún motivo no habían podido finalizar sus estudios y veían en estos cursos la oportunidad de reengancharse al mundo educativo para asumir una responsabilidad de adquirir más formación personal y profesional.

En la actualidad, los alumnos más característicos son aquellos que no han concluido la ESO y que, después de unos años en el mundo laboral, ven la necesidad de obtener un título fundamental y cada vez más demandado como es el Graduado en Educación Secundaria con una edad media que oscila entre los 18 y los 25 años. Una parte de ellos finaliza su experiencia educativa con la adquisición de este nivel, pero es cada vez más frecuente que aprovechen estos estudios como trampolín para cursar Ciclos Formativos de Grado Medio (conocidos popularmente como "Módulos") e incluso hay quien opta por seguir estudios de Bachillerato, después de un "subidón" de autoestima al haber conseguido sus objetivos en la ESPA. De hecho, parte de nuestros alumnos del nocturno en el Bachillerato son ex-alumnos de la ESPA que han dado ese salto, con mucho éxito en buena parte de los casos.

Cuando nos planteamos la organización del Nivel II, Módulo II, correspondiente al último curso de la ESPA, pensamos en las características del alumnado y en la necesidad de impartir unos conocimientos prácticos que les facilitasen las herramientas necesarias para caminar con cuidado en medio de este complicado mundo en que vivimos. La crisis económica puede explicar que este curso haya tenido un «boom» importante de alumnos, ya que hemos llegado a contabilizar 40 alumnos matriculados en este nivel cuando la media de otros años era de 15-18 alumnos. Está claro que no todos ellos acaban: hay quien sucumbe ante la primera dificultad, viéndolo todo «muy difícil» aunque tal vez este tipo de alumno debiera preguntarse si acaba todo lo que empieza o si ante las dificultades su recurso es huir, ya que este tipo de comportamientos muchas veces es indicativo de lo que uno es y hace en la vida. Y está claro que para conseguir nuestros objetivos, se necesita esfuerzo, trabajo diligente y nunca perder de vista por qué estamos donde estamos.

Desde el Ámbito Social nos planteamos orientar la asignatura hacia el mundo del trabajo y la empresa. Había dos partes bien diferenciadas: una parte teórica, en la que los alumnos obtenían unos conocimientos esenciales sobre estas cuestiones, y una parte práctica en la que, partiendo de esos conocimientos teóricos, tenían que elaborar un proyecto fin de curso: crear una empresa, siguiendo todos los pasos.

La labor del profesor fue muy simple: transmitir los conocimientos necesarios proporcionando la información que precisaban y orientándolos ante las dudas surgidas. Las clases, por tanto, no se limitaron a simples clases magistrales. Hubo un uso intensivo de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), aunque no siempre funcionaron como debieran (esta crítica va para quien corresponda), facilitándoles el acceso a la información a través de Internet y guiándolos en su búsqueda. Pero también hubo un exhaustivo trabajo de campo, en el que los alumnos, que nunca en su vida habían hecho nada parecido, tuvieron que desplazarse a la Agencia Tributaria, el Ayuntamiento, la Consejeria de Hacienda, inmobiliarias, etc., con el fin de obtener todos los formularios exigidos y la información precisa para saber cómo montar su propia empresa.

Los resultados fueron espectaculares. No todos los trabajos tuvieron la misma calidad, pero algunos destacaron por lo bien hechos que estuvieron, superando nuestras expectativas como docentes, que tuvimos que rendirnos a la evidencia: nuestros alumnos habían sido LOS MEJORES.

Esta entrada, más larga de lo que desearíamos, pretende ser un pequeño homenaje a ellos. Muchos, cuando entraron, tenían muy poca autoestima y no se valoraban a sí mismos. Porque muchos de ellos creían que «no valían» o que eran personas de pocos recursos intelectuales para conseguirlo. Estos proyectos fin de curso lo han desmentido: todos valemos «para algo»; en realidad somos cada uno de nosotros los que nos ponemos los límites y está en cada uno de nosotros decidir si esos límites serán grandes o pequeños. Por eso, sin abandonar una cierta postura realista de tener los pies en la tierra, está claro que cada uno puede llegar a todo aquello que se proponga.

No sabemos si nuestros alumnos sabrían hoy o no llevar una empresa, pero sabemos que sí saben crearla. Su creatividad nos llena de esperanza. Serán personas, serán ciudadanos un poco mejor formados, más seguros de sí mismos y, sobre todo, más conscientes de que pueden hacer aquello que quieran.

Solo nos queda desearles lo mejor en su nueva andadura, sea que se incorporen al mundo laboral, sea que decidan continuar su formación contribuyendo a elevar el nivel de formación de este país que tanto lo necesita, creando buenos profesionales en su campo. ¡Suerte en vuestros nuevos proyectos! Ha sido un gran placer haber contribuido con un pequeño granito de arena para ello.

Y nada mejor que terminar esta entrada con unas fotos de algunos de los alumnos que hicieron posible esto y que representan los mejores proyectos fin de curso realizados.

Foto 1. Sandra Blanco, una de las alumnas participantes en el proyecto fin de curso con una discoteca como eje fundamental para desarrollar el proyecto empresarial.
Foto 2. Patricia Sánchez y su proyecto de floristería y vivero «Flor de Lis».
Foto 3. Sara Isabel Fernández, también participante del proyecto de empresa «Flor de Lis»